En esta bitácora, trataremos de mostrar cómo es el día a día de todos aquellos que se tienen que dejar el pellejo en la calle o en los campos para llevarse un miserable bocado al estomago, si es que tienen suerte y ese día pueden comer algo. Creemos firmemente en una iniciativa de este tipo que nos muestre a los consumistas empedernidos de nuestro mal llamado 1er. mundo cómo otros no tienen estas posibilidades precisamente porque no dejamos que las tengan.
Es fundamental ser voz de los sin voz, de todos aquellos que no tienen ya ni fuerzas para gritarnos.